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Noticia

Fibromialgia y su tratamiento

Lunes, 14 de Enero del 2019

LA FIBROMIALGIA

Hoy desde FisioClinic Galapagar traemos un artículo sobre la Fibromialgia, una enfermedad cada vez más común, pero aún, prácticamente desconocida para la mayoría de los pacientes que la padecen.

El 12 de mayo de cada año se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia, enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992, y que afecta a entre el tres y el seis por ciento de la población mundial.

Se trata de una enfermedad de origen ideopático, es decir, desconocido y crónica, que se expresa con dolores en diferentes localizaciones del cuerpo, sobre todo en las zona lumbar y cervical y en hombros y caderas sin un origen traumático, Además, el 75% de las personas afectadas por fibromialgia padecen un cuadro asténico con una fatiga sin causa que lo justifique, síntomas de inestabilidad o mareo, rigidez matutina o sueño no reparador. Es una enfermedad que afecta predominantemente a mujeres de entre 30 y 60 años.

Se cree que su origen está en los bajos niveles de serotonina en el cuerpo. Esta sustancia es una de las principales sustancias implicadas en la reducción del dolor. No se sabe si el hecho del descenso de serotonina es el desencadenante principal y absoluto de la enfermedad pero si se sospecha que pueda ser la causa fundamental del aumento de los síntomas de la misma. 

Como hemos hablado anteriormente el síntoma más característico es el dolor generalizado y difuso en una amplia superficie del cuerpo y la sensación de cansancio extremo y permanente. Los hormigueos de miembros, rigidez articular, dificultad para dormir y puntos gatillo pueden ser otros de los síntomas que describen los pacientes. 

Hoy en día la fibromialgia suele diagnosticarse por exclusión de otro tipo de patologías. Aun que se está poniendo en marcha, no existe todavía ninguna prueba diagnóstica que confirme o descarte el diagnostico. Todas las pruebas como,  radiografías y analíticas muestran resultados normales. Por esta razón se elaboró un protocolo en el que se establecen 18 puntos específicos del cuerpo que pueden tener una sensibilidad alterada a la presión. Para que un paciente sea diagnosticado de Fibromialgia, 12 de los 18 puntos mencionados anteriormente deben aparecer positivos en esta prueba (12 puntos dolorosos a la presión durante la exploración médica).

Es importante que el paciente diagnosticado con esta enfermedad sea consiente del diagnóstico y tanto él como los familiares y su entorno comprendan que se trata de una enfermedad real que, aunque no curse con alteraciones físicas objetivables, el dolor es real y deben cuidarse y entenderlo.

Un factor que exacerba los síntomas de la fibromialgia es el emocional. Las preocupaciones cotidianas, el estrés y la ansiedad son desencadenantes. Por esto se recomienda la aplicación de técnicas de relajación y la práctica de ejercicio diario, yoga o pilates son los más recomendables. La obesidad, por otra parte, puede resultar un factor de sobrecarga del sistema músculo-tendinoso que no va a beneficiar, en absoluto, la recuperación del paciente. 

 

Tratamiento


La fisioterapia puede ser clave para la mejora de los síntomas de esta enfermedad. El tratamiento debe ser continuado y se puede llevar a cabo en cualquier momento del proceso de la enfermedad, pero es especialmente útil en momentos de exacerbación de la patología. Las técnicas empleadas y con mejores resultados son la masoterapia (superficial y lenta), la termoterapia, especialmente con calor y la hidroterapia (duchas de agua caliente a presión sobre la zona dolorida). También han demostrado efectividad algunas técnicas de control postural y respiratorio, ejercicios de fuerza, resistencia y flexibilidad.

“Caminar en volumen e intensidad adaptada a cada paciente o pedalear en bicicleta estática a intensidad baja con progresión lenta contribuye a mejorar su condición física y reducir así el impacto del dolor”, explica José Santos, secretario general del Colegio.

Además, como complemento al tratamiento fisioterapéutico, una alimentación equilibrada también es fundamental en el tratamiento de pacientes que sufren esta patología.

Otras técnicas como la punción seca, la terapia miofascial o la acupuntura, que estimula los puntos del cuerpo que registran dolor mediante agujas especiales para esta técnica, son también beneficiosos a la hora de tratar a pacientes con esta patología.

Por último y no por ello menos importante, la empatía y la comprensión por parte de los terapeutas, médicos y familiares es uno de los mejores y mayores apoyos para convivir con la enfermedad.

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